Como rescatista y casa de acogida, hay frases que escucho casi cada semana. Siempre vienen de familias con buena intención, que quieren hacerlo bien. Pero muchas se basan en ideas que la ciencia del comportamiento felino lleva años desmontando.
Hoy te traigo las más habituales, y te explico por qué, cuando una familia quiere un gatito, mi recomendación casi siempre es la misma: adopta dos. Y por qué nunca deberíamos adoptar un gatito bebé solo.
Mito 1: «Lo quiero pequeñito para educarlo yo»
Es la frase que más escucho. La idea es que, si el gato llega muy pequeño, «se hará» a nosotras y a nuestra casa. Pero hay dos cosas que conviene saber.
La primera: la etapa más importante de su desarrollo social ocurre muy pronto. Los estudios sobre socialización felina, como los clásicos de Eileen Karsh y Dennis Turner, señalan que el periodo sensible de los gatitos va aproximadamente de las 2 a las 7 semanas de vida. Es cuando aprenden, por ejemplo, que las personas son seguras. Esa etapa ocurre casi siempre antes de la adopción, con su madre, sus hermanos y su casa de acogida.
La segunda: el carácter de un gato no depende solo de cómo lo criemos. Hay una base genética. En un estudio muy citado, la investigadora Sandra McCune encontró que la sociabilidad del padre influía en lo amistosos que eran los gatitos con las personas, aunque los gatitos ni siquiera hubieran conocido a su padre.
Así que no, no «lo vas a hacer tú desde cero». Y la buena noticia es que no hace falta: un gatito que ha crecido con su madre y sus hermanos en una buena casa de acogida llega a tu casa con una base estupenda.
Mito 2: «Cuanto más pequeño, más se encariña»
Los gatos no funcionan como los patitos, que siguen a lo primero que ven. Separar a un gatito de su madre y sus hermanos demasiado pronto no le hace más cariñoso contigo. Al contrario: le quita aprendizajes importantes.
Un estudio publicado en Scientific Reports en 2017 por investigadores de la Universidad de Helsinki analizó a casi 6.000 gatos. Encontraron que los gatos separados de su madre antes de las 8 semanas tenían más probabilidades de mostrar conductas agresivas y estereotipias (como chupar o morder tejidos de forma repetida). Y que los gatitos que se quedaban con su madre hasta las 14 semanas o más tenían menos probabilidad de mostrar agresividad que los que se separaban a las 12.
Por eso las organizaciones de bienestar felino recomiendan que los gatitos no se separen de su madre antes de las 8 semanas, e idealmente que esperen hasta las 12. Si alguien te ofrece un gatito de un mes «porque así se apega más», desconfía.
Mito 3: «Los gatos son independientes, con uno basta»
Los gatos adultos pueden vivir bien solos, sí, sobre todo algunos con un carácter más independiente. Pero un gatito es otra historia.
Entre las 4 y las 14 semanas, más o menos, el juego social con sus hermanos es una parte enorme de su vida. Jugando entre ellos aprenden a controlar la fuerza del mordisco y de las uñas, a leer las señales de otro gato y a saber cuándo parar. Cuando uno muerde demasiado fuerte, el otro chilla o se va, y el juego se acaba. Así aprenden.
Un gatito que crece solo no tiene con quién practicar. ¿Y con quién acaba jugando? Contigo. Con tus manos, tus pies, tus tobillos al pasar por el pasillo. Mordiscos y arañazos que con dos meses parecen graciosos, con un año ya no lo son tanto. Esto es tan frecuente que en el mundo de la adopción tiene nombre popular: el «síndrome del gatito solo». No es un diagnóstico científico como tal, pero describe muy bien algo que la ciencia sí explica: que el juego social es clave en el desarrollo del gatito.
A diario me piden adoptar un cachorro solito. Mi respuesta es siempre la misma: ¿quieres mejor adoptar a dos hermanitos?
Por qué dos gatitos hermanos es la mejor opción
- Se educan entre ellos. Siguen aprendiendo a jugar con control, a regular la fuerza, a respetar límites.
- Descargan su energía juntos. Juegan, corren y se persiguen entre ellos, y no con tus tobillos a las tres de la mañana.
- Se hacen compañía. Sobre todo si pasas horas fuera de casa, tener un compañero de su especie le ayuda a no aburrirse ni estresarse.
- La adaptación es más fácil. Llegar a una casa nueva junto a un hermano conocido da mucha seguridad.
- Suelen llevarse muy bien. Un estudio de John Bradshaw y Sarah Hall observó que los gatos emparentados que conviven muestran más conductas afiliativas (dormir juntos, lavarse el uno al otro) que los gatos sin parentesco.
Mito 4: «Dos gatos son el doble de trabajo»
En la práctica, no. Necesitarás un arenero más, algo más de comida y el doble de visitas al veterinario, eso sí. Pero en el día a día, dos gatitos que se entretienen entre ellos suelen dar menos trabajo que uno solo y aburrido que busca en ti a su compañero de juegos las 24 horas. Muchas de las familias que adoptaron dos me dicen que fue la mejor decisión que tomaron.
Mito 5: «Quiero uno pequeño porque ya tengo un gato adulto y así se llevarán mejor»
Puede que sí. Pero muchas veces es al revés. Un gato adulto, sobre todo si es tranquilo, hembra o mayor, puede pasarlo fatal con un cachorro lleno de energía que le busca para jugar todo el día. Si ya tienes un gato adulto, a menudo es mejor adoptar dos gatitos juntos, que se entretendrán entre ellos, o un gato adulto con un carácter y una energía compatibles con el tuyo.
¿Y si de verdad solo puedo adoptar uno?
Entonces mi consejo es que adoptes un gato adulto, de carácter ya conocido, que sabemos que está bien siendo el único de la casa. Hay muchísimos esperando en protectoras y casas de acogida, y te cuento por qué son una opción estupenda en Qué gato encaja mejor en tu familia.
Este artículo es informativo y no sustituye el asesoramiento de la protectora o casa de acogida con la que adoptes, que conoce a sus gatos y puede ayudarte a elegir.
Para saber más (fuentes)
- Ahola, M. K., Vapalahti, K. y Lohi, H. (2017). Early weaning increases aggression and stereotypic behaviour in cats. Scientific Reports, 7.
- Karsh, E. B. y Turner, D. C. (1988). The human-cat relationship. En: The Domestic Cat: The Biology of its Behaviour. Cambridge University Press.
- McCune, S. (1995). The impact of paternity and early socialisation on the development of cats’ behaviour to people and novel objects. Applied Animal Behaviour Science, 45.
- Bradshaw, J. W. S. y Hall, S. L. (1999). Affiliative behaviour of related and unrelated pairs of cats in catteries. Applied Animal Behaviour Science, 63.
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Soy rescatista y casa de acogida, y colaboro con protectoras de toda España. Si quieres adoptar, escríbeme: analizamos juntas tu caso, te ayudo a ver qué gato (o gatos) necesita tu familia y te enseño opciones que están buscando hogar.
¿Ya tienes un gatito en casa que muerde y araña al jugar? En mis guías «¿Es juego o pelea?» y «El juego en gatos» te enseño a entender su juego y a redirigirlo para que no acabe en tus manos.
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Lala · La Psicologata