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Cómo preparar a tu gato para una mudanza

Cómo preparar a tu gato para una mudanza

Una mudanza ya es bastante estrés para nosotras: cajas por todas partes, papeleo, cosas que no aparecen… Ahora imagina vivirla sin entender nada de lo que está pasando. Para tu gato, su casa es su mundo entero. Sus olores, sus rincones, sus rutas de siempre. Y de repente todo empieza a desaparecer dentro de cajas.

Por eso los cambios de casa son uno de los momentos en los que más aparecen problemas de comportamiento: gatos que se esconden durante días, que dejan de comer, que empiezan a hacer pipí fuera del arenero o a marcar en la casa nueva. La buena noticia es que con algo de preparación puedes ahorrarle a tu gato (y a ti) gran parte de ese mal rato.

Antes de la mudanza

Empieza con el transportín cuanto antes

Si tu gato solo ve el transportín cuando va al veterinario, es normal que lo odie. Unas semanas antes, déjalo abierto en el salón con una mantita dentro y algún premio de vez en cuando. La idea es que se convierta en un mueble más, incluso en un sitio donde echarse la siesta. El día de la mudanza lo agradecerás muchísimo.

Revisión veterinaria y datos al día

Aprovecha para hacerle una revisión y comprueba que su microchip está registrado con tu teléfono actual. Cuando cambies de casa, actualiza también la dirección. En los primeros días en un sitio nuevo, un gato asustado puede intentar escaparse, y el chip es lo que te va a ayudar a recuperarlo.

Haz las cajas poco a poco

Haz las cajas poco a poco

Empaquetar toda la casa en un fin de semana es un shock para cualquier gato. Si puedes, ve haciendo cajas a lo largo de varias semanas. Deja que las huela, que se suba encima, que se meta dentro. Y mantén sus cosas en su sitio hasta el final: su cama, su rascador, sus areneros.

Mantén sus rutinas

Aunque tu vida esté patas arriba, intenta que la suya no lo esté. Mismos horarios de comida, mismos ratos de juego y de mimos. Las rutinas le dan seguridad cuando todo lo demás cambia.

No laves sus cosas

Ya sé que apetece llegar a la casa nueva con todo limpito, pero su cama, sus mantas y su rascador huelen a él y a su casa de siempre. Ese olor familiar va a ser su ancla en el sitio nuevo. Lávalas más adelante, cuando ya esté adaptado.

El día de la mudanza

Es el día más caótico, con puertas abiertas, gente desconocida, ruidos y muebles moviéndose. Tu gato necesita estar lejos de todo eso.

  • Prepárale una habitación cerrada con su arenero, agua, su cama y su transportín abierto. Pon un cartel bien visible en la puerta para que nadie la abra por despiste, y deja esa habitación para el final de la mudanza.
  • Si tu gato es muy sensible o la mudanza va a ser muy caótica, valora dejarlo ese día con alguien de confianza y en un sitio tranquilo.
  • Viaja siempre con él dentro del transportín, nunca suelto en el coche. Tapa una parte con una mantita para que se sienta más resguardado.
  • Mejor que no haga una comida grande justo antes del viaje, sobre todo si se marea. Si el trayecto es largo o tu gato lo pasa muy mal viajando, consúltalo antes con tu veterinario.

La llegada a la casa nueva

La llegada a la casa nueva

Una habitación refugio antes que toda la casa

Antes de soltar a tu gato, prepara una habitación tranquila con todo lo suyo: arenero, comida, agua, su cama, su rascador, algún escondite y sus mantas sin lavar. Suéltalo ahí, abre el transportín y deja que salga cuando quiera. No lo saques tú.

Esa habitación va a ser su base segura los primeros días. Cuando lo veas comer, usar el arenero y moverse con tranquilidad, puedes empezar a abrirle el resto de la casa poco a poco, habitación por habitación.

Revisa la seguridad

Antes de que explore, mira bien la casa nueva con ojos de gato: ventanas y balcones sin proteger, huecos detrás de electrodomésticos, plantas tóxicas, cables. Los primeros días es cuando más curiosidad y más miedo tienen a la vez, y cuando más sustos pasan. Si vas a tener ventanas abiertas o balcón, ponles una red o malla de protección.

Coloca los areneros desde el primer día

Ten al menos un arenero en la habitación refugio y, cuando abra el resto de la casa, reparte los demás. Si cuando se muda descubre que el arenero está lejísimos o en un sitio que no le convence, es fácil que se busque otra opción. Te cuento cómo colocarlos en Cuántos areneros necesita tu gato (y dónde ponerlos).

¿Cuánto tarda un gato en adaptarse?

Hay gatos que en un par de días ya se pasean por la casa como si la hubieran elegido ellos, y otros que necesitan varias semanas. Depende de su carácter, de cómo haya ido la mudanza y de cómo estaba antes. Lo normal es que los primeros días esté más escondido, coma algo menos o esté más pegado a ti. Dale tiempo, respeta sus escondites y no le fuerces.

Estas señales sí merecen atención:

  • Pasa más de un día sin comer.
  • No usa el arenero o hace pipí y caca fuera.
  • Empieza a marcar con orina en paredes o muebles.
  • Sigue escondido todo el día después de una o dos semanas.
  • Aparecen tensiones o peleas con otro gato de casa.

Cuándo pedir ayuda

Este artículo te da una base para que la mudanza sea lo más tranquila posible, pero no sustituye una consulta. Si tu gato deja de comer, ve al veterinario sin esperar. Y si después del cambio aparecen problemas que no se resuelven solos, como pipís fuera, marcaje, miedo que no baja o conflictos entre gatos, merece la pena abordarlo pronto, antes de que se convierta en costumbre.

Una mudanza bien planificada

En mi guía de mudanza sin estrés te acompaño en todo el proceso: qué hacer semanas antes, cómo organizar el día de la mudanza y cómo ayudar a tu gato a adaptarse a su nueva casa, paso a paso y con calma.

Ver la guía →

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Estoy aquí para ti. Primero entender. Después, todo lo demás.
Lala · La Psicologata